Los cuadernos de viaje, 3º día, vamos al Louvre!
Aquella mañana, todos íbamos como rayos: ducha, ropa, desyuno y ¡ZUM! a los cinco minutos ya estábamos en el metro. En el metro, mi tía me tenía que dar suaves codazos todo el tiempo, ya que, sino, me dormía de pie ¡el día anterior me había dejado hecha un trapo! Al fin, llegamos a la parada del Louvre, y nada más salir, nos dirigimos a una plaza donde había una enorme pirámide de cristal ¡y miles de personas a su alrededor haciendo COLA! Ahí, pensé que me desmayaba... pero ¡hop! los adultos eran tan previsores que llevaban consigo unas preciosas tarjetas, que nos permitieron entrar por "la puerta de atrás"... jeje. Entramos al Louvre y me quedé maravillada ¡qué preciosa, maravillosa, y sobre todo ENORME pirámide de cristal! Enseguida, sin perder el tiempo (había mucho que ver), nos dirigimos a nuestro primer destino: la Venus de Milo. Dicen que en la antigua Grecia, era la máxima belleza. ¡Si llego a estar en esa época, soy "Miss Atenas", porque tengo alguna que otra curva, como la Venus!
También vimos otras cosas: La Victoria, y un montón de estatuas de mujeres y hombres. En la etapa Roma-Grecia, yo estaba algo somnolienta y no acababa de enterarme. Pero cuando llegamos a Mesopotamia, me animé. Había muchas joyas, mosaicos, paredes de templos, escritos, enormes estatuas de animales con cabezas de hombre... ejem, muchas rarezas. Pero interesantes. Y cuando llegamos a Egipto... ¡bueno! Vi una momia que conservaba los dedos de los pies en perfecto estado.
Al cabo de un rato, el "género adulto", empezó el ritual de todas mañanas: tomar café expresso. Pero no para despertarse, o para disfrutarlo sino ¡para criticarlo! Parece ser que en París, el café expresso, es de calcetín, o algo así. Y por eso, los dos "marianos": A y P, se pasaban el día tomando café, y criticándolo. M y yo, que tenemos sentido común, preguntábamos "Si no os gusta ¿para que lo pedís?" Y ellos se encogían de hombros ¡vaya dos!En fin, cuando acabaron de hablar de café, nos fuimos a ver algo más de los egipcios.
Paseamos, paseamos, vimos tumbas, y tumbas y sarcófagos, y estatuillas funerarias... ¡bueno, si los egipcios volvieran a la vida, se forrarían creando servicios funerarios! Y al fin, entramos a la sala donde estaba... ¡el escriba sentado! La verdad es que, desde mi punto de vista, no tiene mucho de especial, pero está muy detallado. Luego fuimos a comer a una brasserie, muy mona, por cierto. Después de comer ¡de vuelta al museo! Y allí nos dedicamos a Leonardo da Vinci. Vimos la Gioconda, o Mona Lisa. ¡El cuadro es más pequeño de lo que pensaba! Además, está cubierto por unas paredes de cristal. Parece ser que un desequilibrado le tiró tinta encima, y desde entonces, está bajo protección. La verdad, es que la sonrisa de la Gioconda es un poco de burla, así de "Já, yo estoy en un cuadro y tú no" o una sonrisa cansada. No me dió tiempo a mirar mucho, los japoneses se abalanzaban sobre el cuadro a hacer fotos. Dimos unas cuantas vueltas, y salimos del Louvre, por la pirámide de cristal. ¡Wow! ¡Qué bonita!
Al final, salimos a unos jardines y nos sentamos en el césped. De repente, vino un hombre, y nos preguntó ¿Inglés? ¿Italiano? ¿Francés? Y luego nos dió un sobre con postales, y se largó. Uy, qué raro, pensamos. Pero al final nos llevamos las postales ¡por ahorrar! Poco después, caminamos hasta una fuente, y M y yo, que necesitábamos ser un poco niños, encontramos unos patos, y les pusimos nombres: el suyo, Mario, el mío Paté Foie Gras. Llegamos al obelisco, y vimos una placa en el suelo que ponía que los reyes fueron sacrificados ahí ¡qué horror! pensé yo. Lo último que hicimos antes de que terminara la jornada, fue mirar por las tiendas de ropa. Todos exclamábamos "¿300 euros por "eso"?" o "'Díos mío, ¡qué caro! Esto en España unos 50 euros" Cogimos el metro y nos fuimos hacia el hotel, estábamos reventados ¿y la cena? Fuimos muy originales: compramos un kebap en los chinos de al lado y ¡voilá! Solucionado.
Dormí toda la noche, reservando energías, para poder visitar al día siguiente el d' Orsay.
P.D.(¡Los franceses nos han plagiado Operación Triunfo!)
.:Continuará:.


Angus dijo
Qué bien lo pasé en París con el "género adulto" y con vosotros, "le enfants". Qué bien lo paso ahora, leyendo estos cuadernos de viaje.
Besos
1 Junio 2006 | 06:11 AM