Los cuadernos de viaje: 1º día, la llegada.
Me fui de viaje a París acompañada por cuatro personas: A, mi "tía", M, un niño de 12 años, C, la madre de M y P el padre de M.
Tuvimos que madrugar bastante para coger el avión. El viaje en avión fue muy tranquilo, sin movimientos, ni turbulencias, ni nada. En fin, un viaje normalito.
Aterrizamos en el aeropuerto de Orly, que estaba lleno de franceses. Desde el primer momento que puse el pie en Francia, me sentí una extraña en ese lugar. No sé, todos hablando en francés y yo ahí, callada, sin entender lo que decían. Y eso que podían estar diciendo cualquier cosa:incluso podían estar riéndose de mí, quién sabe. Nada más llegar, nos amontonamos todos los pasajeros del avión alrededor de la cinta móvil, y nos pusimos a identificar maletas
(yo estaba sufriendo por mi maleta ¡a ver si se había extraviado!.)
Con las maletas, fuimos a buscar a los señores esos que estan en los aeropuertos con un ENORME cartel en las manos, por no decir una pancarta, donde pone tu nombre, y el nombre de la agencia de viajes. Bueno, pues lo encontramos enseguida... llevaba el cartel más grande que jamás haya visto. Encima aquel hombre gritaba como un loco nuestros nombres... sólo le faltaba un megáfono, un cartel con letras fluorescentes y ya estaba listo.
Nos acercamos a él, nos aseguramos que era el de la agencia de viajes (y no un loco que andaba suelto)y le confirmamos nuestros nombres. Todo el mundo nos miraba como si fuéramos marcianitos verdes. Ay, ay, ay... ¡que vergüenzaaa! Todo el mundo nos miraba, nos señalaba y se reía... fue un alivio cuando salimos del aeropuerto para ir a la furgoneta que nos iba dejar en nuestros respectivos hoteles.
Subimos a la furgoneta, mientras el señor de
la agencia de viajes, ponía las maletas en el maletero, refunfuñando. La verdad es que tenía cara de mala leche. Y de estrés. Por lo que vi en París, me parece que todos los franceses que trabajan estan un poco estresados, lo que pasa es que saben controlarlo. Al principio, el hombre supo controlarse. Se presentó, y nos contó algo sobre París, nos recomendó lugares de interés, vamos que se mostró muy simpático. Luego, las cosas empezaron a complicarse. Al hombre francés le empezó a sonar el móvil. Soltó un "disculpen" y descolgó el móvil. Al principio conversaba con un tono tranquilo... pero luego se empezó a subir un poco el tono y más tarde, su cara empezó a adquirir un tono rojo tomate, y finalmente se pusó a gritar y a gesticular como un loco. Y soltó el volante del coche. Resultó que el coche que teníamos detrás era el de la policía, que nos hizo parar y empezó a hacerle preguntas al francés. Este último nos miraba y contestaba una y otra vez lo mismo.
Al final, los policías nos hicieron señales que sólo podían significar "bajen del coche y cojan las maletas" Así lo hicimos. El policía nos hizo señales para que nos metiéramos en su coche. Pero no era un de esos normales, era una furgoneta donde llevan a los presos. Nos metieron, cerraron la puerta y se pusieron en marcha el coche. Yo le pregunté a A, mi tía, que adónde nos llevaban. Ella había entendido la conversación de la policía, ya que entiende y habla el francés. Me dijo que no me preocupara, que nos llevaban al hotel, pero que al otro hombre no. A éste último lo llevaban a comisaría, por conducir hablando por el móvil y sin coger el volante. Y yo le pregunté el porqué de aquella discusión que había tenido Mr. Francesito por el móvil. Ella me respondió que, al parecer ese hombre estaba divorciado y tenía hijos, con custodia compartida. Y también parece ser que era la mujer la que había llamado, para intentar endosarle a los niños cuando le tocaba a ella... en fin, que pobre hombre se había puesto nervioso y había perdido el control. Bueno, al menos no tendría que cargar con los niños, porque se iba a pasar un buen rato en comisaría...
.:Continuará:.


egoime dijo
xD ¡qué buena llegada!, da gracias, que no todo el mund puede acabar en un coche de la poli en sus primeras horas en parís.. y es una genial anécdota xa contar... xDDDD
4 Mayo 2006 | 04:46 PM